Quiero algo nuevo, tengo un deseo, quiero que me hagas mimos, quiero que juegues conmigo, que me lleves fuera del mundo, que me arrastres al infinito donde quiero perderme contigo. ¡Venga, saca tus juguetes y juega conmigo!
Sería una noche, una noche cualquiera, tu me esperarías en aquel bar, me verías llegar y disimularías, harías como si no me conoces, pero no me quitarías la mirada de encima, yo te miraría disimuladamente penetrándote con los ojos. Quiero jugar a ese juego que me hace ser feliz, quizás sea eso lo que más me guste del juego, que se fue la nube, se me escaparon las palabras. Poco a poco te irías acercando a mi lado, mientras yo hablo con mis amigas disimuladamente te miro y me sigo sonrojando, me sonrio.
Por eso quiero que juguemos, el más enloquecido de los que he jugado en los últimos tiempos. Te sentarías en ese taburete, allí cerca, casi a mi lado, me sonreirías. Tal vez he olvidado las palabras mágicas que convierten un sueño en la más pura y cristalina agua.
Con ansia espero que me digas algo, noto la boca seca, con mi legua me mojo los labios. Te acercas, me dices que si salimos fuera, salgo de allí, se que vienes detrás. Podría ser que no me esperaba encontrarte en mi camino Y que ahora solo quiero que me cojas de la mano. A veces me pregunto si mi mente juega conmigo, o si yo juego con ella.
Me rodeas con tus brazos y me empujas contra ti, me arrastras hacia ti, me llevas lejos, lejos del mundo, lejos de aquí, me mareo. Me pierdo en tus ojos, anhelo tus labios, mi imaginación me obligaba a recorrer todo tu cuerpo, se eriza mi piel cuando respiras tan cerca de mí, será tan solo amor, la confusión que tienen mis dedos por tocar. Te siento mío, me haces tuya, siento tu piel, me hundo en tus abrazos, me alimentas de tus besos, te haces dueño de mis extraviados sueños, se para el tiempo, eres mi aliento. Tu cuerpo, tu olor, tu cercanía me hacen marearme, sólo porque quiero estar cada vez más cerca.
Y me siento caer, hacia abajo, hacia lo más profundo, hacia dentro de mí, hacia tu infinito.
Soñé que te tenía, que estabas aquí a mi lado, te soñé con miradas de ternura, te soñé con gesto de cariño, estando entre tus brazos, en ese instante es como si el tiempo se detuviera y con él todos los pensamientos que abrumados siempre están revoloteando por mi mente me dabas ese abrazo deseado. Me besabas. Me hacías tuya, mi corazón latía demasiado rápido y no podía ocultar mi sonrisa. Si me enganché en tus brazos fue porque ya no soportaba un minuto mas sin sentir el calor de tu cuerpo.
Respiro tu aliento mientras tu pecho se aprieta contra el mío y me aprieto a ti y me tiembla el cuerpo, me falta el suelo bajo los pies y aprovecho para aprisionarme aún más a tus abrazos, y un poquito más a tus besos. Pero eso no me sirve, sólo me hace caer más.
Ponte delante de mí, pon sus manos en mis mejillas y con una caricia bésame. Creo que juegas conmigo y en ocasiones como esta, me inquieta. Juega conmigo, hazme reír, juega conmigo, hazme volar. No te ausentes, no me gustan tus vacíos. Tengo el mal hábito de combatir mis sentimientos, jugar con ellos, soy capaz de jugar con fuego Sólo cierro los ojos, respiro profundamente.
Tengo tanto amor guardado adentro, porque nunca lo di. Cuando me fui y no dije: “Te extraño, te echo de menos, no quiero irme, no me sueltes nunca, nunca, nunca dejes de abrazarme”.
Cómo hacer coincidir estas fantasías, estos sueños y esas formas de descubrirte y de creer puede ser tan difícil, cuando quizás pueda ser muy fácil, son tan distintas y a veces tan contradictorias. Que queman por dentro, no soy nada y ya soy solo un poco mas, no existo, ¿soy un sueño? no escribo más cosas, escribo encuentros y vidas simples, vuelvo para mi, hacia dentro, escribo y eso es lo que cuenta.
Mi memoria juega conmigo, ¿juegas conmigo?