De esclavitud y de cadenas

Esto lo tenía escrito, no tengo tiempo de escribir otra cosa. Buff estoy liada, he quedado para ver a mis amigos y luego ire al cine. Lo que subo es una especie de historia que tuve que escribir el curso pasado para una práctica.
Todo aquel día estaba oscuro, de repente se iluminó, un destello, un resplandor me deslumbró, un chico moreno, de aspecto triste entro en aquel salón, hacía mucho calor, había una mesa pintada de blanco, como las de los hospitales, una silla un poco coja y un pequeño mueble con una televisión a la que le parpadeaba la pantalla, las paredes estaban llenas de posters de películas, Amelie, Los Pájaros, Sólo en la oscuridad y también alguno de grupos de música de los setenta, además de algunos recortes de revistas pornográficas pegados a una cartulina como un puzzle de colores construido por una mal pintor anónimo para este santuario exclusivo. El chico entro y miro encima de la mesa, había un cenicero lleno de dudosas colillas, sus amigos acababan de irse, habían estado muy animados, hasta divertidos se podría decir y eso que mira que a veces eran aburridos ¡qué tristes, oiga! Y le habían traído lo que le habían prometido, era un muerto, no, el MUERTO , no era un muerto cualquiera, ahí estaba, frío y estirado, tieso, el difunto, las piernas, piernas flacas y enjutas, sobresalían por la mesa, colgaban deshilachadas y una manta sucia, roñosa y con mil agujeros producidos por quemaduras de porros lo tapaba. Todos esperamos a que el muerto se levantara, esperamos y esperamos pero tardaba, al final tras un gutural ruido de su garganta empezó a mover los brazos primero, luego las piernas, poco a poco se fue incorporando y como un bufido que salía de ultratumba dijo: “música maestro” . Uno de nosotros inmediatamente conecto los altavoces y la música empezó a sonar, sonaba:
De esclavitud y de cadenas - El tiempo de las cerezas (Bunbury y Vegas)
Porque eres en mi caso lo que la fe
suele ser para los desesperados.
Quizás superstición, quizás vocación
de suicida incandescente sin una gota de cordura.
Si pensara menos con la cabeza, menos con el corazón,
y más con la entrepierna...el triunfo del amor
en estos tiempos de pena y olvido, el vino y la miseria
devolvieron a mi casa la flecha arrojada,
La palabra ya dicha, la oportunidad despreciada,
la vida pasada que no volverá y es un hecho ...
Te fecundaría con un simple pensamiento de amor,
para algo ha de servir este dolor que siento, lo siento,
esta pálida tristeza de deseo, de esclavitud y de cadenas.
No me importa saber quién soy, si es que soy alguien
o aprendiz de puta o crucigrama sin resolver.
Esta pasión de enredadera, de cumbre o precipicio
de cilicio o mansedumbre.

Almudena dijo
Diario?
Sí, suena bien. Gracias, Chispa :)
3 Noviembre 2006 | 06:49 PM